Apuntes de Feminismo

para acabar

Apuntes de feminismo

 

“Quien es feminista y no es de izquierdas, carece de estrategia. Quien es de izquierdas y no es feminista, carece de profundidad”

Rosa Luxemburgo

 

Para las feministas clasistas y combativas uno de los cuestionamientos que surgen frente a la relación del patriarcado y capitalismo, es comprender si estos corren por sendas separadas, o más bien son interdependientes entre sí. La raíz de este cuestionamiento nace desde la consigna “Que el capitalismo y el patriarcado caigan juntos”, pero para poder hacer carne dicha consiga y generar la revolución socialista sin relaciones de dominación es necesario acércanos a comprender sus cimientos y las incidencias que este tiene tanto en nuestra vida “privada” y “pública”.

En torno a la relación estructural ante la opresión del género y el capitalismo Cinzia Arruza plantea tres ejes

  1. Donde el capitalismo y el patriarcado se mezclan, pero se pone como base que el patriarcado es anterior.

 

  1. El capitalismo y el patriarcado recorren sendas separadas, y bajo esa lógica el capitalismo podría romper con el patriarcado – basado en entregar igualdad de derechos, inserción laboral, hasta erradicar el abuso y violencia sexual-

 

  1. La teoría unitaria en donde ambos están juntos, es decir recorren el mismo camino y se vuelve un sistema efectivo. El patriarcado entonces sería entendido como la deriva del conjunto de relaciones sociales e interpersonales. Sin embargo, el capitalismo también tiene esta composición pues va más allá de lo económico, generando un orden social complejo y articulado en relaciones internas, explotación y alineación.

 

 

 

Para poder comprender ambas relaciones debemos entender que el concepto de patriarcado es amplio, una de las definiciones del sistema patriarcal es que es un sistema de relaciones tanto materiales como culturales de dominación y explotación, y de explotación del hombre sobre las mujeres. Un sistema previsto de una lógica interna, permeable a los cambios históricos y en continua relación con el capitalismo.  Y si bien la génesis de ambos son distintas, y el patriarcado es asociado a la propiedad privada, y por ende tendrían implicancias en dos dimensiones paralelas, estos dejarían de ser independientes por la transformación de la familia, y el rol que está utiliza en las relaciones de producción. Es así que los vínculos de género están coordinados de manera compleja con las condiciones sociales, las relaciones de clase y las de producción y reproducción, es decir que el capitalismo se sirvió de las desigualdades pre existentes, reforzadas por el colonialismo, debido a que en estos se introducen jerarquías de género en sociedades donde no existía de manera tan notaria.

Para poder profundizar en la conformación de esta relación debemos retornar a sus orígenes – o algunos de sus orígenes-. Silvia Federeci en el segundo apartado del libro el Calibán y las brujas llamado “La acumulación de trabajo y degradación de la mujer” plantea que en el proceso de acumulación originaria, es decir el transito del feudalismo al capitalismo  la opresión hacia las mujeres tuvo una importancia vital, pero esta no es la única autora que toma dicha tesis  sino que también Claudia Koro en “ Somos tierra semilla y rebeldía; mujeres, tierra y territorio en América Latina” y Francesca Gargallo en “ Ideas feministas latino américas” esbozan esta cuestión. Mencionamos la importancia de dichas autoras, ya que tenemos el deber de observar la relación que surge con la opresión de la mujer en occidente como al mismo tiempo el proceso de colonización en la acumulación originaria, tema muchas veces obviado por la doctrina marxista.

Federeci plantea que, frente a la crisis feudal – app desde 1450 a 1650- , la clase dominante europea lanzó una ofensiva global que en el curso de menos de tres siglos cambio totalmente la historia de nuestro planeta.  Como Federeci habla de la acumulación originaria extraeremos la cita textual para su análisis

Marx introduce  el concepto de acumulación originaria al final del tomo I del capital para describir la reestructuración social y económica iniciada por la clase dominante europea en respuesta a su crisis de acumulación y para establecer que i) el capitalismo no podría haberse desarrollado sin una concentración previa del capital y trabajo y ii) que la separación de los trabajadores de los medios de producción, y no la abstinencia de los ricos es la fuente de la riqueza capitalista (…) sin embargo, ,Marx analizo la acumulación originaria casi exclusivamente desde el punto de vista del proletariado industrial asalariado (…) de este modo en su explicación de acumulación originaria consiste esencialmente en la expropiación de la tierra del campesinado europeo y la formación del trabajador independiente “libre” [1] . Sin embargo, el sometimiento de las mujeres para la reproducción de la fuerza de trabajo, fue fundamental para este asentamiento, esto debido a que la llegada de las europeas a América genero grandes muertes, lo que trajo consigo problemas económicos, sumado a esto en Europa occidental en 1580 la población comenzó a disminuir también hasta aproximadamente el siglo XVII en donde la mayoría de las muertes toco a los pobres. Es así que frente a esta crisis se culpa a la baja tasa de natalidad y a la renuncia de los pobres a reproducirse.

El pick de la crisis fue en 1620 y 1630, en donde la integración entre las economías coloniales y europeas habían alcanzado un punto de impacto reciproco, es así que esta fue la primera crisis económica internacional. En este contexto que cualquier comportamiento que obstruyera el crecimiento población era castigado ¿por qué? Pues porque el mayor recurso para el asentamiento del capitalismo era la fuerza de trabajo, es entonces nuestro cuerpo transformado a un instrumento para la reproducción y la expansión de la fuerza de trabajo, es decir concebido como una máquina que perpetuaba la dominación, por lo que en este periodo con el fin de regular la procreación y quebrar el control de las mujeres sobre la reproducción se genera el embrión de una política reproductiva capitalista, dándole así una importancia a la familia, como institución clave que aseguraba  esta trasmisión. Esto trajo consigo una guerra contra las mujeres orientadas a quebrantar el control ancestral que habíamos ejercidos sobre nuestros cuerpos y ciclos reproductivos. Vemos que el cuerpo es conquistado como un territorio, un territorio que resiste, y que desde este marco es parte de la lucha de clases.

mujerEl territorio de la mujer, su conocimiento ancestral es transformado en su enemigo. Fuimos criminalizadas, y esto trajo efectos sobre las consecuencias de la organización capitalista del trabajo, y degrado la maternidad a la condición de trabajo forzado, definiendo parcialmente la función de la mujer en la nueva división sexual del trabajo. Frente a esta realidad las mujeres habían perdido terreno en las labores que antes desempeñaban, es así que las proletarias ocupan los empleos de sirvientas domésticas, peones rurales, hilanderas, tejedoras, bordadoras, vendedoras ambulantes o amas de casa, ya que se creía que las mujeres no debían trabajar fuera de estas, y que solo tenían que participar en la producción en la ayuda a sus maridos. Esto acompañado de la desposesión de las tierras, y la pérdida del poder respecto al trabajo asalariado, trajo consigo la masificación de la prostitución.  La mujer se vuelve en este proceso la “tentadora”, el que, en un contexto de misoginia, avalado por la reforma protestante y la caza de brujas solo asentaba la criminalización hacia la mujer en donde la discriminación que hemos sufrido está vinculada con la función de trabajadoras no asalariadas en el hogar. El menosprecio hacia la mujer, tiene que ver con los roles económicos estratégicos, en donde se invisibilidad desde el punto de vista económico.

La división sexual del trabajo se va perpetuando también en la alianza que generan los artesanos y las autoridades – junto con la privatización de la tierra-. Los campesinos generaron huelgas en donde exigían que las mujeres se limitaran al trabajo doméstico, ya que esto era indispensable para evitar la banca rota y mantener un taller independiente, ocultando el rol de trabajadoras, y tomando el hombre posesión tanto de sus cuerpos, el trabajo, y los hijos; las proletarias entonces se convirtieron en lo que sustituyo a las tierras que perdieron con el cercamiento. Se establece entonces un nuevo orden patriarcal, reduciendo a las mujeres a una doble dependencia de sus empleadores y de los hombres

“El hecho de que las relaciones de poder desigual entre mujeres y hombre existieran antes del advenimiento del capitalismo, como ocurría también con la división sexual del trabajo discriminatoria, no le resta incidencia a esta apreciación. Pues en la Europa pre capitalista la subordinación de las mujeres a los hombres había estado atenuado por el hecho de que tenían acceso a las tierras comunes y otros bienes comunales, mientras que en el nuevo régimen capitalista las mujeres mismas se convirtieron en bienes comunes, ya que su trabajo fue definido como un recurso natural que quedaba fuera de la esfera de las relaciones de mercado”[2]

En síntesis, vemos que la transición del feudalismo al capitalismo está marcada por una crisis que utiliza la privatización, la guerra, la reforma religiosa, la colonización y la apropiación del cuerpo de la mujer como fuerzas productivas para el capital.

En torno al proceso de colonización Claudia Koro plantea que el régimen previo a la conquista, aseguraba la subsistencia en donde se rompieron las formas de relacionarse con la tierra, en comunidad, en donde los pueblos que eran agrarios fueron convertidos a extractivitas. Todo este proceso instaura un sistema de privilegios en donde el territorio pasa a fragmentarse, y la tierra y los recursos naturales son tratados como propiedad del conquistador, dando origen a sistemas políticos patrimoniales que sustentan la dominación, esto se enraizó en las formas y estructuras de la sociedad, siendo rectora de las relaciones sociales de producción.

Como menciona Federeci el colonialismo y el patriarcado son sistemas de dominación que han establecido el saqueo y destrucción de los cuerpos y territorios con los que se amplió la acumulación originaria, en donde se refuerzan las relaciones patriarcales preexistentes, en la que existiría una matriz colonial y patriarcal que tiene el capitalismo.

 

En Sin título2torno a la realidad Latinoamérica ha sido una dificultad histórica para las mujeres ser protagonistas de las experiencias de reformas agrarias y acceder en consecuencia a la tierra como bien propio común, este elemento es importante pues como menciona Cecilia Toledo:

“No se puede liberar a la mujer de la dominación en la medida que ella no esté en condiciones de garantizar plenamente sus condiciones materiales de vida (…) por lo que la desigualdad entre los géneros como creación cultural sólo puede ser formulada como tal en una sociedad donde existen dominados y dominantes, y la mujer cumple una función social y económica como ser dominado[3]

En esta división que se da la mujer es recluida a la esfera doméstica, es decir privada gracias a la transformación de las estructuras comunitarias que fueron reemplazadas por la familia patriarcal , y en donde el rol de la mujer se situó en los valores de uso para el consumo directo y privado,  y en donde de manera contraria el hombre fue el destinado a crear riqueza al entrar en el proceso del intercambio sea como propietario de los medios de producción o como operador de los mismos, es así que el hombre se define como productor de mercancías. Por ello las labores domésticas son consideradas como no productivas, es así que la desvalorización del trabajo de las mujeres, es uno de los factores que naturaliza su vulnerabilidad y que fomenta la violencia de género, y la división de roles en donde como menciona Francesca Gallardo

Sin título3“Las culturas que justifican la represión y el conservadurismo económico- social son cultural que desean mantener separados los ámbitos de lo público – de la política, la actividad militar, económica, la educación- y el ámbito de lo privado – de las relaciones afectivas y domesticas- y asignan a cada sexo un lugar preferente en ellos. Visualizan el espacio privado como femenino y débil, por lo tanto, necesitado de la defensa de los hombres en el poder” [4]

Como dice Koro es importante comprender la integralidad de un proyecto revolucionario en donde debemos comenzar a mirar también las batallas culturales como lo es la batalla contra el machismo (perpetuado en la violencia sexual y física, micromachismo, acoso callejero, etc que hoy vive cada mujer en nuestra sociedad y a escala internacional) y racismo ( como hoy ha sido la muerte de Joane Florvil) que profundizan las relaciones del capitalismo en un sistema de dominación, ya que todo ello deriva de la explotación capitalista, de la opresión patriarcal y la dominación colonial. Por ello deben valorarse todos los avances que se han realizado en las experiencias de crear una sociedad socialista, sobre una base económica, política y cultural más justa:

“ Es importante subrayar la necesidad de que los proyectos de socialismo latinoamericanos incorporen una dimensión no solamente económica y política, sino que en cada una de sus propuestas, se avance hacia la descolonización y la despatriarcalización de la sociedad (…) es así que debemos pensar en todos los derechos de las mujeres, como aspectos fundamentales de los proyectos de cambio social, y no como derivado de los mismos”[5]

Tal como mencionan las compañeras en la comisión de feminismo de la organización:

Visibilizar el problema del patriarcado, señalando el feminismo como propuesta, es la misma relación que hacemos señalando al socialismo como propuesta política que evidencia las condiciones de explotación generadas desde la propiedad privada de los medios de producción propias del capitalismo, proponiendo la socialización de los medios de producción. El feminismo, por su parte, al visibilizar, romper y transformar el patriarcado, pone en jaque la posición de privilegio del “pater familia” dentro de la clase explotada para transformar no tan solo las relaciones productivas, sino también las relaciones sociales infundadas en el seno de la sociedad capitalista. Claramente, dentro de nuestra concepción marxista, el patriarcado tiene su apogeo en la sociedad de clases la cual se sustenta en las relaciones de poder determinando y jerarquizando a su vez una lógica productiva y reproductiva binaria (basada en la reproducción de roles funcionales al capitalismo.

Sin título4

Por este motivo, plantear el problema del patriarcado, no implica invisibilizar la lucha de clases reemplazándola por lucha de géneros o sexos como pueden plantearse respectivamente desde los feminismo liberales o radicales, sino más bien, se sitúa como una expresión material de las relaciones de poder, opresión, nacientes de la explotación:

El marxismo proporcionó, por primera vez, una base materialista científica para la emancipación femenina. La mujer no nació oprimida; su opresión coincide, en la historia, con el surgimiento de la opresión y explotación del conjunto de los hombres y mujeres .El marxismo sólo expuso las raíces de esta opresión, su relación con un sistema de producción basado en la propiedad privada y con una sociedad dividida en clases, en la cual todas las relaciones son relaciones de propiedad” (Cecilia Toledo).

Simone de Beauvoir trabajo el feminismo y peleo por el a través de la educación y además constituye un brillante ejemplo de cómo la teoría feminista supone una transformación revolucionaria de nuestra comprensión de la realidad, y es que no hay que infravalorar las dificultades que experimentaron las mujeres para descubrir y expresar los términos de su opresión en la época de la “igualdad legal”. Estas dificultades fueron expresadas por la estadounidense Betty Friedan, cuando dijo que el problema de las mujeres, es “el problema que no tiene nombre”, y el objeto de la teoría feminista, fue justamente el de nombrarlo.

Cabe mencionar que frente a época de elecciones para las feministas el reformismo no lograra nuestra emancipación, pues no ataca los orígenes de la opresión y explotación. Cecilia Toledo decía “Los generos, lo que se entiende como femenino y como masculino, siempre existirán, en todas las sociedades, en todas las épocas historicas. Lo que hace que el genero femenino sea considerado inferior al masculino es el papel que cumple la mujer en las relaciones de producción, como reproductora de la fuerza de trabajo y mano de obra barata o ejercito de reserva. Es esa condición económica de la mujer la que define el genero femenino como inferior, subhumano y servil. Eso muestra que la lucha de la mujer para cambiar ese signo no es una lucha individual y, tampoco, una lucha que ella va a unir con la mujer burguesa. Es una lucha colectiva, que va a unirse junto con la clase trabajadora, exigiendo que su espacio ahi sea garantizado y que sus reivindicaciones especificas sean incorporadas al programa de la lucha de los trabajadores contra el capitalismo, en la perspectiva, de construir una sociedad socialista, unica forma de liquidar las desigualdades de género.”[6]

 

Sayen, Militante de Trabajadoras y trabajadores al Poder.

[1]  El Caliban y la Bruja. Pa 144

[2] ´El Caliban y la Brja. Pag 164

[3]  Mujeres el genero nos une, la clase nos divide. Pag 6

[4]  Ideas latinoamericanas

[5]  Somos tierra, semilla y rebeldía: Mujeres, tierras y territorio en Latinoamérica

[6] Mujerer el genero nos une, la clase nos divide. Pag 19.

 

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