[OPINIÓN] Más allá de un análisis binario, reflexión en torno a Venezuela

 El presente artículo lo comenzaremos haciéndonos la siguiente pregunta ¿Por qué la situación venezolana amerita un análisis integral? La pregunta se torna necesaria a modo que nos permita salir del análisis binario que hasta ahora se ha presentado, luego continuaremos con una breve reseña histórica del proceso que nos lleve a entender el actual momento no desde la coyuntura, sino desde una visión de largo plazo y para  finalizar propondremos una conclusión que ponga en evidencia las limitaciones del socialismo del siglo XXI y el rol del imperialismo en el orden mundial.

  1. ¿Por qué la situación venezolana amerita un análisis integral?

La experiencia que se ha ido fraguando en Venezuela se ha conocido como “Socialismo del siglo XXI”; con todas las contradicciones y discusiones que suscita este tipo de vía, se ha transformado en un bastión y referente del ideario socialista  y la lucha antiimperialista.

No podemos  caer en un entendimiento binario de la realidad, sino que debemos añadir una profunda autocrítica al proceso bolivariano, ya que no podemos ser condescendientes con errores garrafales y prácticas totalmente nocivas a todo proceso que se jacte de ser socialista como es la corrupción y la consolidación de una casta burocrática y militar. Lo que sucede hoy en día en Venezuela es una situación de la cual como organización debemos extraer  aprendizajes y conclusiones que nos lleve a entender que el camino de la revolución no es un camino lineal, ni tampoco un camino sobre rosas.

La situación venezolana amerita especial atención porque ha revelado como actúan  y como se manifiestan explícitamente los intereses de la  clase dominante representada por todo su aparataje ideológico; como por ejemplo la prensa.

Debemos entender que la prensa ha ocupado un lugar fundamental en el intento de derrocar y desestabilizar al gobierno de Nicolás Maduro, la cual en una cruzada internacional escudándose de forma hipócrita en la defensa de los derechos humanos y la tan manoseada libertad ha ido construyendo un clima que favorece a la intervención militar.  De ahí que nos enfrentamos a un escenario de guerra mediática impulsada por grandes corporaciones, cayendo francamente en una campaña de desinformación. Para ejemplificar esta situación recurriremos a un artículo presentado en el diario El País por  Mario Vargas Llosa en el año 2014 quien sostiene lo siguiente:

 “Sin embargo, aunque el pueblo venezolano ya casi no pueda ver, oír ni leer una información libre, vive en carne propia la descarnada y trágica situación a la que los desvaríos ideológicos del régimen —las nacionalizaciones, el intervencionismo sistemático en la vida económica, el hostigamiento a la empresa privada, la burocratización cancerosa— han llevado a Venezuela y esta realidad no se oculta con demagogia. La inflación es la más alta de América Latina y la criminalidad una de las más altas del mundo. La carestía y el desabastecimiento han vaciado los anaqueles de los almacenes y la imposición de precios oficiales para todos los productos básicos ha creado un mercado negro que multiplica la corrupción a extremos de vértigo”.

En este escenario de polarización también debemos contraponer las opiniones que vienen por parte de ciudadanos comprometidos con el chavismo quienes representan a la gran mayoría del pueblo venezolano, los cuales argumentan y defienden la conquista y consolidación de derechos tales como educación, salud, vivienda, alimentación (productos de primera necesidad tienen un reajuste en el precio). Por lo tanto la interrogante que formulan las personas adherentes al chavismo es ¿Cómo se derrota a un pueblo educado y digno?  ¿Qué caminos le queda a la oposición, que ha sido derrotada electoralmente en innumerables ocasiones?

Otro elemento a considerar son los intereses imperialistas que se han manifestado y orquestado por su aparataje ideológico, esto quiere decir que primero que todo la oposición venezolana es financiada por Estados Unidos, esto lo podemos comprobar por los archivos que se han desclasificados, existiendo un vínculo sumamente potente entre los intereses norteamericanos y la oposición, en específico podemos nombrar a  la ONG SUMATE.

En el escenario de crisis integral en el cual nos encontramos, en donde la arremetida de las potencias imperialista sobre el tercer mundo a usurpar sus recursos ha sido evidente, conocidos son los casos de Irak, Libia y la actual guerra en Siria  que bajo diversos argumentos como por ejemplo: “Terrorismo”  han terminado en brutales intervenciones militares. Hoy es el caso de Venezuela en donde sus reservas de petróleo son codiciadas desde hace décadas por Estados Unidos, encontrando  la oportunidad para disfrazarse nuevamente de embajador mundial de la libertad y defensor de la falsa democracia liberal para terminar invadiendo militarmente un país soberano.

La experiencia que podemos tomar como referente  para entender como ha actuado Estados Unidos en América Latina se encuentra a principios del siglo XX, esta vez fue Nicaragua quien sufrió la intervención político-militar de parte de esta potencia, así tal como lo plantea David Harvey:

“Aunque Estados Unidos había jugueteado con la conquista colonial a finales del siglo XIX, había evolucionado hacia un sistema más abierto de imperialismo sin colonias durante el siglo XX. El caso paradigmático se ensayó en Nicaragua en las décadas de 1920 y 1930, cuando los marines estadounidenses fueron desplegados para proteger los intereses de su país pero se encontraron embrollados en una lenta y complicada guerra de guerrillas contra la insurgencia liderada por Sandino. La respuesta era encontrar un hombre fuerte-en este caso Somoza- y proporcionarle tanto a él como a su familia y a sus aliados inmediatos, la asistencia económica y militar necesaria para poder reprimir o sobornar a la oposición y para acumular suficiente riqueza  y poder para ellos mismos. A cambio, siempre mantendrían su país abierto a las operaciones del capital estadounidense y apoyarían, y de ser necesario promoverían, los intereses estadounidenses tanto en el país como en la región en su conjunto” (Harvey, 2007).

Desde estas experiencias históricas que han develado la forma de actuar de Estados Unidos en el continente Latinoamericano, también hallamos similitudes con lo que se vivió en Chile durante el período de la Unidad Popular en donde el financiamiento a la campaña del terror orquestada por la oposición para desestabilizar y derrocar el proceso que conducía Salvador Allende fue bastante evidente, quedando demostrado en los archivos que se han ido desclasificando.

Desde este desenvolvimiento efectivo del aparataje ideológico de la  burguesía, que ha actuado históricamente sería bueno posicionar la interpelación que elabora Zizek “Pensemos en la existencia diaria en el Congo, Afganistán, Siria, Irak, Líbano… ¿Dónde está la indignada solidaridad internacional cuando centenares de personas mueren allí?” (Zizek 2016) dónde se encuentra la condena desde los organismos internacionales, dónde está el llamado de la Iglesia a respetar y velar por los derechos humanos. Como bien sabemos  la hipocresía es constituyente del orden burgués  que puede quedar sintetizada en la siguiente idea de Ernest Bloch “en vez de esperanza hay mentiras; en vez de verdad máscaras” (Bloch, 2007).      

A modo de cerrar esta primera pregunta el llamado a analizar integralmente la situación venezolana, nos lleva a no solo  repudiar el rol del imperialismo norteamericano, sino que también levantar una crítica fraterna al proceso bolivariano el cual no ha estado exento de vicios y contradicciones que tras la muerte de Chávez se han evidenciado con más fuerza y que la oposición ha sabido aprovechar.

Por lo tanto más allá de una posición acrítica con el proceso bolivariano, creemos que para aportar a la discusión debemos ir complejizando la visión acotada que plantea el dualismo entre imperialismo y Madurismo y contraponernos a la visión insípida que ha demostrado la “Nueva Mayoría” la cual desde un pronunciamiento temeroso acompañado de una actitud servil ha estado reproduciendo la orquesta que favorece a la intervención militar.

  1. Una visión al Proceso Histórico venezolano.

Para esta segunda parte consideraremos y nos basaremos en lo planteado por Franck Gaudichaud en una presentación titulada: “La crisis venezolana desde una perspectiva histórica” realizada el año 2014 en la Universidad de Valparaíso.

  • Venezuela Saudita.

El nacimiento del mito de la “Venezuela Saudita” tiene su origen más remoto en 1908, en donde se le otorga un tratamiento distinto a los pozos petroleros, con una visión clara de promover la inversión extranjera. Es así que tras abrirse las posibilidades para invertir suscito el interés de Estados Unidos, el cual comenzó a intervenir y tener presencia desde muy temprano en la realidad venezolana. La inserción de Venezuela al intercambio internacional de mercancías fue a través del petróleo dando origen a un nuevo ciclo político y económico.

La primera mitad del siglo XX en la historia de Venezuela estuvo protagonizada por  dictaduras militares que asolaron al país, tales como la dictadura de  Vicente Gómez (1908-1935)  y Marcos Pérez Jiménez (1953-1958). Ambas dictaduras fueron apoyadas por Estados Unidos, además dicho período se caracterizó por una fuerte represión y durante la última dictadura la de Pérez Jiménez surgió una férrea oposición por una facción del Partido Comunista.

Un segundo momento en la historia de Venezuela durante el siglo XX está marcada por la transición pactada entre el COPEI, AD (acción democrática) y URD (Unión Republicana Democrática). Dicha transición pactada se conoce como el Pacto de Puntofijo el cual estuvo presente durante cuatro décadas y se caracterizó por el acuerdo en la alternancia y reparto del poder de estas fuerzas políticas, excluyendo al Partido Comunista Venezolano quien decidió no firmar dicho pacto.

La transición busco la estabilidad y otorgarle gobernabilidad política a Venezuela, además de construir un gobierno de unidad nacional centrados en la defensa constitucional de los resultados electorales. Dicho pacto se caracterizó por no realizar grandes cambios, sino que continuar por un camino ya trazado.

Lo más relevante de este proceso es la decisión que toma Carlos Andrés Pérez de nacionalizar el petróleo, si bien previo a 1976 que es el año en donde se nacionaliza dicho recurso, ya existía una tendencia paulatina hacia la nacionalización. Se crea por lo tanto la empresa estatal PDVSA (Petróleos de Venezuela S.A).

El año decisivo que llevara a una reacción y una resistencia popular será en 1989, en donde el FMI realiza un programa de reajustes que afecta gravemente los intereses de los sectores más desfavorecidos de la sociedad trayendo nefastas consecuencias. El gobierno no sólo decide aplicar el programa de reajustes, sino que también reprime vehementemente a los manifestantes dejando un saldo que hasta el momento no se ha logrado consensuar pero se habla de entre 1000 a 3000 muertos. Este hecho conocido como el “Caracazo” será el momento inicial y embrionario de lo que luego dará origen a la revolución bolivariana.

En 1992 se producirá un primer intento de golpe de estado que será frustrado realizado por jóvenes militares liderados por Hugo Chávez quien lograra un gran respaldo en los sectores populares de Venezuela. Dicho golpe estaba en contra de lo que venía siendo el Pacto de Puntofijo, la corrupción y las medidas neoliberales del FMI.

Chávez logró conducir este movimiento popular y militar hacia un proceso electoral, sustentado como fuerza política en los jóvenes de izquierda marxista y militares nacionalistas.

El triunfo se produce en 1998 donde logran adjudicarse la victoria en las elecciones con un 58% de apoyo, presentándose con un programa moderado que buscaba encarnar una tercera vía, aunque proponiendo una nueva constitución.

De este modo se iniciará la revolución bolivariana encabezada por Hugo Chávez presentando un programa moderado como lo hemos venido sosteniendo, pero que promoverá una nueva constitución el cual le otorga un carácter fundacional al proceso. Dicha constitución poseía un carácter sumamente democrático, ya que en ella se reconocía el referéndum revocatorio, es decir todas las autoridades de representación estaban sujetas a ser removidas en sus cargos. Además se otorgaron derechos sociales en materia de educación, salud y vivienda lo cual trajo como consecuencia que el apoyo al proceso iniciado se masificara en los sectores populares, arraigándose también con ello la popularidad de la figura de Hugo Chávez.

 Dichas medidas tomadas en el corto plazo por el gobierno bolivariano va a repercutir en la elite venezolana la cual ya comienza a incomodarse y en consecuencia la realidad política va sufriendo una  polarización. Es una oposición que no sólo se reduce al plano económico y político, sino también étnico y racial.

El proceso se irá radicalizando como por ejemplo se tendrá mayor control de PDVSA, lo cual le permitirá continuar con las reformas sociales pero en contraposición también se irá radicalizando la elite venezolana, la cual se encuentra encarnada y representada en el poder de los medios de comunicación, en el poder judicial y en el poder económico.

Debemos recordar que Hugo Chávez logró derrotar a la oposición en innumerables ocasiones, triunfó en más de 18 elecciones de 19, lo cual demuestra la solidez del proceso en cuanto a su apoyo electoral. Desde este punto de vista es inviable sostener que Venezuela es una dictadura, ya que en ella han existido instancias democráticas en donde la oposición no ha logrado conquistar una mayoría. Por lo tanto los caminos que le han quedado  toman formas más hostiles desde el 2002 en donde intenta un golpe de estado el cual será frustrado por el apoyo que recibe el proceso de parte de militares constitucionalistas y los sectores populares.

Desde este funesto y fracasado intento de la oposición, su táctica giro y se centró en desestabilizar el gobierno mediante un boicot económico. El cual se conocerá como el “Paro petrolero” que tendrá lugar el año 2003. Si bien este paro afectó gravemente la economía venezolana la cual significo grandes pérdidas económicas pero no fue suficiente para derrocar al gobierno de Hugo Chávez.

La experiencia histórica venezolana presenta elementos muy similares a lo ocurrido en Chile durante la Unidad Popular, en donde el comportamiento y la táctica de los sectores conservadores han consistido en intentar una victoria democrática y tras no conseguirla se han esforzado por crear un clima de ingobernabilidad apoyado y sustentado por recursos estadounidenses, además de profundizar una crisis económica.

Logrando salir victorioso del intento de golpe militar el año 2002 y resistir al “Paro Petrolero” el año 2003,  inicio una profundización a nivel local de las reformas políticas y sociales que le permitió ir consolidando su apoyo en los sectores populares. Las medidas y reformas sostenidas no sólo fueron de carácter asistencialistas, sino que también se buscó la injerencia y participación del pueblo en organismos de representación locales como por ejemplo: Comités de Territorios Urbanos y concejos comunales.

Podemos evidenciar una última etapa la cual se ha caracterizado por el escenario de profunda crisis que comienza a evidenciarse desde la muerte de Hugo Chávez, lo que demuestra que el proceso bolivariano descanso en su figura, ya que lograba catalizar las contradicciones y los vicios del proceso a través de su carisma.

 Tras asumir Nicolás Maduro las fisuras que contenía el proyecto en su seno comienzan a develarse con mayor violencia, el cual debe enfrentar a una oposición que ha sido derrotada en 18 elecciones, por lo tanto sus acciones ya poseen características más hostiles, la cual se despliega en dos tácticas diferentes, una de ellas llamando a la acción violenta en las calles y la otra que se abre al diálogo. La primera táctica la cual llama a la insurrección está liderada por Ledesma y Leopoldo López que han logrado radicalizar las acciones de la oposición.  Como ya es sabido es una oposición que recibe financiamiento desde Estados Unidos.

Pero Nicolás Maduro no sólo debe enfrentar a una oposición férrea, sino que también asistimos a un desgaste de la base electoral y un deterioro de las bases populares organizadas.

Es así que desde esta breve reseña histórica nos debe llevar a comprender que el intento de la oposición no es propio de este momento actual, sino que ha intentado boicotear el proceso desde hace años, acudiendo a diversas tácticas que van desde la participación electoral, el intento de golpe de estado y el boicot económico. Además debemos añadir que desde que Venezuela dio un giro en cuanto al tratamiento del petróleo Estados Unidos ha estado presente en la historia de este país como un potente inversor y financiador de dictaduras militares, como también de una entrega directa de recursos a la oposición.

Conclusiones.

La primera conclusión me gustaría destinarla al evidente fracaso de lo que se ha denominado “Socialismo del siglo XXI”, el cual logró institucionalizar las insurrecciones populares suscitadas durante las últimas décadas en América Latina. Dicho proceso ha sido llevado a cabo por verdaderos caudillos y líderes carismáticos como lo fue el caso de Hugo Chávez, Evo Morales, Rafael Correa demostrando la debilidad y las contradicciones de sus proyectos políticos.

Las limitantes son bastante explícitas primero que todo, no han logrado trastocar la matriz productiva del país, es decir, la explotación de recursos naturales sigue siendo la actividad fundamental, por lo tanto se ha prolongado la relación desarmónica con el medio ambiente. Para ilustrar esta situación citaremos a Correa:

¿Dónde está en el Manifiesto Comunista el no a la minería? Tradicionalmente los países socialistas fueron mineros ¿Qué teoría socialista dijo no a la minería? Son los pseudointelectuales postmodernistas los que meten todos estos problemas en una interminable discusión. No hay donde dudar, salir del modelo extractivista es erróneo”  

Al parecer Correa solo se reduce al Manifiesto Comunista, porque lo que se plantea en otras obras de la tradición marxista apunta a entablar un tipo de relación con el medio que es compleja. En el texto “El papel del trabajo en la transformación del mono en hombrese señala lo siguiente respecto a la relación ser humano-medio ambiente: “No debemos presumir demasiado nuestras victorias humanas sobre la naturaleza como un conquistador reina sobre un pueblo extranjero, como alguien que está fuera de la naturaleza, sino que nosotros pertenecemos a ella con nuestra carne, con nuestra sangre , nuestro cerebro, que nosotros estamos en su seno y que todo  nuestro dominio en ella reside en la ventaja que tenemos sobre el conjunto de las criaturas es la de conocer sus leyes y poder servirnos de ellas juiciosamente”.

Complementando lo planteado por Engels está Walter Benjamin, en donde su idea respecto a la visión del ser humano  con el medio ambiente queda expresada en el  artículo que escribe Michael Lowy que se encuentra cobijado en el libro “Marx en el siglo XXI” se señala lo siguiente:

“Walter Benjamin uno de los primeros marxistas del siglo veinte que volvieron a plantear este tipo de preguntas: desde 1928, en su libro Sentido único, denunció la idea de la dominación de la naturaleza como una bandera imperialista y propuso una nueva concepción de la técnica como el dominio de las relaciones entre la naturaleza y la humanidad”.

Este modo de ver y entender la transformación desde un grado excesivamente economicista demuestra la pobreza que han tenido estas experiencias para imaginar el fin del capitalismo e ir consolidando una casta burocrática que comienza a enriquecerse  monopolizando el Estado.

¿En qué momento comienza la extinción del Estado?  Las experiencias que hacemos alusión (Venezuela, Ecuador, Bolivia) más que ir desintegrando paulatinamente el Estado, lo han ido fortaleciendo institucionalmente generando relaciones de dependencia. “Mandar obedeciendo”  dicha idea encarnada y consumada en la comuna de París, hoy está lejos de materializarse.

Por lo tanto la experiencia Venezolana no sólo no ha logrado transformar su matriz productiva, tampoco ha logrado hacer realidad el mito de “sembrar el petróleo” el cual prometía una modernización del país mediante la renta que origina la extracción del petróleo.

Un segunda conclusión apunta al rol que ha jugado la intervención imperialista, no sólo en América Latina sino que también en África y medio oriente; en donde históricamente han desarrollado y planificado una verdadera estrategia para dominar y succionar los recursos naturales claves de aquellos países, desde la franca intervención militar hasta la creación del endeudamiento.

Por lo tanto esto nos lleva a posicionar y poner en el debate textos como “Imperialismo: fase superior del capitalismo” en donde se devela el comportamiento de los grandes monopolios económicos y sus nefastas consecuencias, en cuanto a que tienen la necesidad de expandirse buscando nuevos mercados en un mundo ya conquistado.

De ahí que es importante reactualizar no sólo la lectura de este texto, sino también volver a ponerlo en la palestra, ya que su análisis acierta con lo que actualmente sucede:

“Dominación y su consiguiente violencia, tales son las relaciones típicas de la fase contemporánea de desarrollo del capitalismo; esto es a lo que inevitablemente tenía que conducir, y ha conducido, la formación de los todopoderosos monopolios económicos”.  

“Por primera vez, el mundo se encuentra ya repartido, de modo que en el futuro solamente caben nuevos repartos, es decir, el cambio de propietario de un territorio, y no el paso de un territorio sin dueño a un propietario”.

La dominación y su consiguiente violencia, pasa a ser la regla del sistema-mundo capitalista, que se activa aún más a la hora de destruir un enemigo histórico: el proyecto de una sociedad comunista. Es contra estos países donde se encarna más la disputa ideológica y se expresa de forma más clara el consenso de las grandes potencias y sus instituciones (ONU, OEA) que en un esfuerzo mancomunado financian la oposición interna para destruir al fantasma que no sólo ha recorrido Europa, sino que recorre el mundo. El fantasma del comunismo.

 

C-VC



Bibliografía.

  1. David Harvey. (2007). “breve historia del neoliberalismo”. Madrid: Akal.
  2. Mario Vargas Llosa. (2014). La libertad en las calles. 2017, de El país Sitio web: https://elpais.com/elpais/2014/03/06/opinion/1394116119_987776.html
  3. Vladimir Lenin. (2012). Imperialismo: la fase superior del capitalismo. Argentina: Taurus.
  4. Friedrich Engels. (2014). El papel del trabajo en la transformación del mono en hombre. Argentina: Ediciones Godot.
  5. Claudia Drago; Tomás Moulian; Paula Vidal. (2011). Marx en el siglo XXI. Santiago: LOM.
  6. Slavoj Zizek. (2016). La nueva lucha de clases. Barcelona: Anagrama.
  7. Ernest Bloch. (2006). El principio de esperanza, vol 2. Madrid: Trotta.
  8. Punto Final (2012). “Revolución ciudadana, el camino del Ecuador”. Punto Final N°758, mayo. En Línea: puntofinal.cl/758/rafel758.php[1/1/2016].

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