Nación Mapuche Libre: Wallmapu, Puelmapu en Resistencia.

Nación Mapuche Libre: Wallmapu, Puelmapu en Resistencia.

“Los Estados de Argentina y Chile focalizan al enemigo interno para ejecutar su posición ideológica de dominación, control, represión y muerte. La Nación Mapuche seguirá con su Weichan sobre el Winka invasor y asesino para que las contradicciones de clase sean agudizadas. Desde este lado de la revolución, queda mucho que aprender de la fuerza y convicción de Machis y Weichafes. La violencia revolucionaria debe convertirse en una necesidad: “La violencia asumida permite a la vez a los extraviados y a los proscritos del grupo volver, recuperar su lugar, reintegrarse. La violencia es entendida así como la mediación real. El hombre colonizado se libera en y por la violencia. Esta praxis ilumina al agente porque le indica los medios y el fin” Frants, Fanon, Los condenados de la tierra, 1961. “

 

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Relación histórica de Violencia:

La expansión y configuración de gran parte de los Estados Latinoamericanos durante el siglo XIX centró sus objetivos en buscar una posición en el sistema Capitalista mundial. Debido a que la realidad económica latinoamericana durante este siglo estará ajena al desarrollo preindustrial e industrial europeo, la perspectiva de acumulación de la riqueza la dará el uso y control de los medios naturales que se encuentren en los territorios. Esto traerá como consecuencia una tensión entre las elites gobernantes Latinoamericanas y los pueblos indígenas del continente.

Es así como el proceso de Ocupación de la Araucanía desarrollados por el Estado de Chile y el Estado Argentino en territorio Mapuche desde la mitad del siglo XIX, traerá como consecuencia el uso y repartición del suelo en beneficio del capitalismo extractivita generando muertes, pobreza, miseria, traslado forzado de diversas comunidades, pérdida del lenguaje y con ello de la historia oral, es decir, un proceso permeado y ejecutado por la violencia política, que se expresara en un claro tensionamiento sobre las relaciones de poder de la época, en consecuencia podemos ver como  las fuerzas militares defensoras de los intereses de las élites no titubearon a la hora de ejercer la tortura y la represión, ejemplo de aquello, fue la ocupación mal llamada ”Pacificación de la Araucanía” que llevó a cabo el Estado de Chile bajo el mando militar de Cornelio Saavedra en donde se estima el asesinato entre 50.000 y 70.000 Mapuches[1].

En nuestro presente, la realidad entre estas dos fuerzas sigue actuando bajo la violencia política, por un lado, Estados que criminalizan la protesta y organización político militar Mapuche por medio del uso de gran parte de sus  fibras represivas, y por otro, comunidades que se vuelcan a la problematización de su contexto obteniendo fuerzas reales que apuestan por la destrucción de las relaciones de poder imperantes por una férrea resistencia, cimentando caminos reales para acrecentar y ratificar su legítima lucha: “es la expresión política de una grave contradicción planteada en el aparato productivo de la sociedad (…) esta se cifra esencialmente en el hecho de que el orden económico social vigente se hace inviable; sus formas de organización ya no son compatibles con los nuevos contenidos que resultan del desarrollo productivo. Los detentores del poder deben recurrir entonces a la violencia para aplastar las nuevas posibilidades y para reforzar la unión entre elementos que naturalmente se repelen.”[2] Los Estados de Chile y Argentina ejecutan el terrorismo de Estado como una condición ideológica que busca hacer desaparecer de dicho terreno a su constante antagónico, para ello busca la legitimización social con campañas mediáticas sobre su enemigo focalizándolo como “terrorista” y en el amparo legal de un cuerpo normativo que entregue validación del orden social, por medio de la cosificación de los que son llamados “terroristas”, ya que son abstraídos y desconectados de una realidad que les pertenece, mecanizando de esta forma el cómo opera el terrorismo de Estado, lo anterior como característica principal del aparato estatal que no es más que el producto y manifestación del carácter irreconciliable de las contradicciones de clase.

De esta manera la acumulación del capital que se sustentó a lo largo de la historia en los campos de esclavitud, guerra y la continua acumulación privada de la riqueza, dio las bases para la contraposición de clases, donde la estabilidad de una se sustenta en la desestabilidad de su contrario. Cuando las contradicción de clase se evidencian de manera franca y natural, la violencia entra al camino de la cotidianidad tomando formas de amenaza, conspiración, guerra, etc, por otro lado, cuando la lucha de clases trata se encubre la violencia se desata en todas sus formas y medios posibles, pero no siendo de fácil percepción .

Expresiones de organización político-militar Mapuche: La Coordinadora Arauco Malleco y La Resistencia Ancestral Mapuche:

El carácter combinado de la lucha del pueblo Mapuche nos habla de que a pesar de la dispersión territorial evidente por el biombo climático de la Cordillera de los Andes y las realidades particulares de cada espacio, lo realmente importante recae en clarificar cual es el enemigo común, y cómo por medio de la unidad entre las fuerzas radicales Mapuche materializar unidad y práctica sobre el quehacer. El sistema capitalista oprime por igual en el Wallmapu y el Puelmapu, por ende, el escenario actual de las fuerzas de resistencia indígena ha sabido responder con acciones concretas por parte de comunidades en resistencia y organizaciones político-militares sobre las expresiones de acumulación-centralización de la riqueza, del imperialismo y de burguesías internacionales, latinoamericanas y locales.

Para ser que el escenario actual para el Wallmapu y el Puelmapu recuerda décadas pasadas, cuando la medición de fuerzas se realizaba con los ejércitos de Argentina y Chile, no obstante, hoy en día las fuerzas represivas están en un ascenso significativo en sus instrumentos y técnica, haciendo que la asimetría de fuerzas sea un argumento irrenunciable para este enfrentamiento. Sin embargo, ambos territorios en resistencia han tenido la capacidad de re-organizar fuerza social-político-militar extraviada y colocarla al servicio de la causa colectiva de la Nación Mapuche.

En el Wallmapu podemos registrar desde fines de la década de 1990 episodios de sabotajes sobre la propiedad privada y acciones de recuperación territorial adjudicadas por variadas comunidades y organizaciones político-militares, como lo pueden ser la Comunidad Autónoma de Temucuicui o la Coordinadora Arauco Malleco. En este devenir de la lucha política más álgida del mundo Mapuche se evidencian variadas tácticas de combate que persiguen la estrategia final de expulsión de las expresiones del capitalismo sobre el territorio al sur del Bío Bío. Por tanto, circunscribir la lucha a una sola organización o comunidad sería desconocer el dinamismo con el cual ha sido el actuar de los sectores más organizados. Es así como hoy en día podemos identificar más de una organización político-militar o comunidad autónoma con perspectiva de lucha radical, aglutinada o dispersa, pero que persiguen como fin último reconstruir el tejido político, social y cultural Mapuche golpeando al Capitalismo y la imposición colonial por parte del Estado de Chile y todo su cuerpo normativo y represivo. Dentro de lo anterior, junto con la CAM, la ORT Mapuche Weichan Aukan Mapu en estos últimos dos años se ha adjudicado varios episodios de resistencia y sabotaje contra el capital. Sin ir más lejos en la madrugada del pasado 19 agosto, 18 camiones pertenecientes a la empresa de transporte Calafquén, que por lo demás entrega servicios a grupos empresariales como la CCU o Lucchetti [3], fueron objetivo de las acciones de Aukan Mapu en el contexto del juicio próximo a la Machi Celestina Córdova y el Machi Celestino Córdova.

No obstante, es importante situar que el estudio de estas experiencias se vuelve necesario como camino de aprendizaje y construcción colectiva de otras organizaciones que buscan profundizar la crisis de legitimidad del sistema para dar paso a una crisis integral de la gobernabilidad imperante, cimentando en cada acto el poder del pueblo, el poder popular y ahondar en ensayos de unidad para el combate sobre la peste capitalista.

Por lo anterior, es importante situar que este año, a dos décadas del primer brote de insurrección indígena materializado en la quema de los tres camiones el 31 de diciembre de 1997 en la comuna de Lumaco, da el acto para la inserción de la Coordinadora Arauco Malleco en el escenario de guerra contra el Capitalismo y el establecimiento de las bases para la liberación nacional del territorio: “Lumaco significó golpear los símbolos del neoliberalismo en el territorio indígena. Desde ese ámbito, si a principios de los noventa se habló de recuperaciones simbólicas, con Lumaco y el nacimiento de la CAM, esta vía comenzó a quedar desechada. En su lugar, recuperaciones efectivas, que posteriormente la CAM denominó control territorial, propusieron otro camino para lograr la autodeterminación, que a la vez era parte de un proceso mayor: la liberación nacional.”[4] Con el fluir del ascenso de la lucha política de recuperación territorial de la CAM, está ampliará su campo de militancia con Weichafes dispuesto a todo. En el devenir de estos 20 años diversas acciones de sabotaje contra el capital se han desarrollado, lo que lleva que el Estado reafirme su posición de explotación aumentando el nivel de la criminalización sobre las comunidades y grupos políticos-militares en resistencia.

Ejemplos de lucha popular se desprenden en este largo camino: Alex Lemun, Matías Catrileo, Jaime Collío Mendoza, Patricio Gonzáles, Luis Marileo, Nicolasa Quintreman, por mencionar ejemplos, han depositado su vida por la liberación Mapuche. La determinación, convicción y conciencia política que han expresado los presos políticos Mapuche en huelga de hambre son sinónimo del camino irrenunciable que ejecuta la Nación Mapuche, teniendo como máxima expresión a Patricia Troncoso Robles, La Chepa, que entre fines del 2007 y principio del 2008 desarrolla la huelga de hambre actual más extensa de la que se tenga registro en el último tiempo, con 112 días sin ingerir alimentos. La apuesta política que realiza la CAM mantiene plena vigencia y es muestra de organización para las y los oprimidos de Chile. Hoy en un contexto adverso de plena represión y criminalización de la protesta Mapuche, la construcción de esta Nación toma más fuerza entre sus militantes: Los hermanos Trangol-Galindo que llevan más de 70 días en huelga de hambre por estar acusados de quemar una Iglesia evangélica, en donde se encuentran detenidos desde hace 14 meses en la cárcel de Temuco a la espera de un juicio, que por lo demás las acusaciones se basan en testigos protegidos (la prensa burguesa denomina la situación de los Peñi como “El Caso Iglesias”) [5]. El juicio sobre la Machi Francisca Linconao y el Machi Celestino Córdova  junto con otros once Weichafes que partió este lunes 21 de agosto, abren un claro escenario para la continuidad de la resistencia por parte de organizaciones político-militares Mapuche. Por ende, desde esta izquierda revolucionaria, trinchera que se encuentra atomizada y fragmentada, no tiene más que ser empática con las hermanas y hermanos del sur, ejecutando la solidaridad revolucionaria entre explotadas y explotados para brindar ensayos de unidad a la hora del momento decisivo de la historia.

Para el Puelmapu, estos últimos años se desprenden niveles de organización que entran en sintonía perfecta sobre el grito de lucha de Lumaco. En la última década se evidencian pequeñas formas de resistencia, pero sin resultado de fuerza orgánica real, no obstante, estos últimos tres años se puede registrar en la prensa trasandina episodios similares a recuperaciones territoriales de la CAM o Aukan Mapu, así encontramos fuerzas de Resistencia Ancestral Mapuche que agrupan al Movimiento Mapuche Autónomo (MAP) y las Unidades Ancestrales de Liberación (UAL), está última es la facción político-militar del movimiento Mapuche al otro lado de la cordillera.

Los ataques contra el capital de la burguesía latinoamericana e internacional como Lewis, Benetton, Yaguar, Ginobeli, junto con proyectos hidroeléctricos, mineras, petroleras y los espacios de Latifundio en la pampa son focos donde las acciones de liberación tienen un eco más práctico. El movimiento político Mapuche en el Puelmapu localiza y apuesta por la Liberación Nacional al igual que las expresiones político-militares del Wallmapu. Estás últimas semanas han sido marcadas por la detención del Weichafe Facundo Jones Huala y el secuestro de Santiago Maldonado, joven que continuamente mantenía acciones solidarias sobre el pueblo Mapuche. Respecto al Weichafe Facundo es importante señalar que se ha convertido en un líder de la Resistencia Mapuche en el Puelmapu, su historia nos habla que desde muy joven se encuentra dispuesto a emplear todos los medios de lucha necesarios, es así como durante el año 2013 hay registros de participación en acciones de sabotaje y recuperación en el sector de Río Bueno, correspondiente a la región de los Ríos en Chile. Operaciones en ambos lados de la cordillera son registro de la capacidad política y práctica de Jones Huela. Por lo anterior, es que actualmente se encuentra en prisión, desarrollando durante 18 días una huelga de hambre que puso término este 19 de agosto, además desde la justicia chilena el fiscal Sergio Fuentes Paredes exige su extradición por un juicio pendiente por una acción de sabotaje correspondiente a la quema de propiedad privada realizada el 9 de enero del 2013[6] bajo el contexto de la conmemoración del asesinato del Weichafe Matías Catrileo el 3 de agosto del 2008, por tanto, la imagen del Weichafe Facundo Jones Huala trae al presente Weichafes históricos como Kilapán. Por su parte, el secuestro de Santiago Maldonado acontecido el 1 de agosto en un allanamiento por parte de la Gendarmería Argentina sobre la comunidad en resistencia Cushamen en la localidad de Chubut,  es reflejo del trato con el que los Estados Latinoamericanos históricamente han realizado sobre los pueblos originarios del continente: robo, usurpación y privatización de la tierra para colocarla a merced del capital, sumado a la persecución , tortura y muerte de los originales dueños de la mapu. El suceso del secuestro de Santiago ha causado un revuelo a nivel latinoamericano y mundial, en donde organismos de derechos humanos internacionales se han pronunciado sobre el tema, pero sin dotar de discusión política la situación, abstrayendo el contenido ideológico de lo que constituye un secuestro por parte de un Estado. Es por ello que la solidaridad entre organizaciones políticas, territoriales e indígenas son acciones cruciales, nada ni nadie más que las oprimidas y oprimidos del mundo deben luchar por la aparición de Santiago. Desde este lado de la historia, si bien estamos acostumbrados a ser violentados, esa violencia debe redirigirse hacia la construcción de una liberación en y por la violencia revolucionaria.

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Las fuerzas revolucionarias político-militares en ambos espacios territoriales son síntesis de experiencias volcadas a la transformación de la realidad del mundo Mapuche. Que ven que la única salida para el embate de la histórica violencia aplicada sobre sus mujeres, niños, abuelos y hombres es responder con organización, unidad y resistencia por todos los métodos y formas posibles, tal como indicaba Facuando Jones Huala una vez liberado el 01 de septiembre del 2016 “Esto es resultado de la movilización de todas las comunidades, de ambos lados de la cordillera y de la gente que solidariamente a comprendido el nivel de conciencia de nuestra Nación, el nivel de conciencia de nuestros milicianos, de nuestros combatientes, un abrazo y saludo grande a todos mis peñis y lamien que combaten en ambos lados de la cordillera, a los Weichafes que arriesgan su vida todos los días y no importa que los baleen, siguen combatiendo por la libertad. Somos combatientes ancestrales por la libertad pu peñi pulamien, hasta vencer o morir: Marichiweu” [7]. La organización de la Nación Mapuche avanza y crece a pasos agigantados sobre los militantes de la izquierda revolucionaria, aunque aún queda mucho camino por delante, en ambos frentes existen fuerzas atomizadas, disgregadas y fragmentadas, por ende, la unidad debe seguir siendo un norte. Por otra parte, los métodos utilizados son sinónimo del poder con el cual se cuenta actualmente en las filas de los militantes revolucionarios de la construcción de la Nación Mapuche, aún las fuerzas son dispares y asimétricas, pero el número de explotadas y explotadas supera en millones al enemigo. La tortura, el secuestro y el encarcelamiento siguen siendo métodos viables para el Estado, así como la determinación y la conciencia política de los peñi y las lamien.

Los Estados de Argentina y Chile focalizan al enemigo interno para ejecutar su posición ideológica de dominación, control, represión y muerte. La Nación Mapuche seguirá con su Weichan sobre el Winka invasor y asesino para que las contradicciones de clase sean agudizadas. Desde este lado de la revolución, queda mucho que aprender de la fuerza y convicción de Machis y Weichafes. La violencia revolucionaria debe convertirse en una necesidad: “La violencia asumida permite a la vez a los extraviados y a los proscritos del grupo volver, recuperar su lugar, reintegrarse. La violencia es entendida así como la mediación real. El hombre colonizado se libera en y por la violencia. Esta praxis ilumina al agente porque le indica los medios y el fin” Frants, Fanon, Los condenados de la tierra, 1961. 

Santillán.

[1] Cifra desarrollada por el investigador Mapuche Hernán Curiñir. La investigación se centra en la ofensiva militar del Estado de Chile entre los años 1860-1861. Disponible en: [http://www.reddigital.cl/pais/21-pueblos-originarios/11724-pacificacion_araucania.html]

[2] Engels, Friederich “El papel de la violencia en la historia” página 418. Disponible en [https://www.marxists.org/español/m-e/1880s/1888viol.htm]

[3] Radio Bio Bio, “Queman 18 camiones en nuevo ataque incendiario en la Araucanía”,  19 de agosto 2017, Disponible en: [http://www.biobiochile.cl/noticias/nacional/region-de-la-araucania/2017/08/19/presunto-ataque-incendiario-afecta-a-18-camiones-en-la-araucania.shtml]

[4] Pairican, Fernando “Malon la rebelión del movimiento Mapuche 1990-2013”, Santiago, Pehuén, 2014, página 111.

[5] El Ciudadano, “Cuatro presos políticos mapuche cumplen 72 días en huelga de hambre” 18 de agosto 2017, Disponible en: [http://www.elciudadano.cl/justicia/cuatro-presos-politicos-mapuche-cumplen-72-dias-en-huelga-de-hambre/08/17/]

[6] “Habló el fiscal chileno que pide la extradición de Facundo Jones Huala”, 09 de agosto de 2017, Disponible en: [https://www.youtube.com/watch?v=JOckxTsw4dE]

[7] Facundo Jones Huala al momento de ser liberado”, 02 de septiembre de 2016, Disponible en: [https://www.youtube.com/watch?v=3Q7iAad9vlw]

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