[OPINIÓN] Claudicación y revisionismo en Chile

Apuntes sobre la claudicación y el revisionismo en Chile

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Es indiscutible que la primera oleada revolucionaria socialista inaugurada formalmente hace casi 100 años, fue un proceso que sufrió diversos traspiés, nunca terminales, nunca absolutos, a pesar de la basura ideológica que los medios burgueses venden. Es preciso reconocer que este primer intento histórico por acabar con el capital fue derrotado y hoy es fundamental sacar las lecciones, tanto positivas como negativas en función de tomar las riendas hoy, para lograr tomar el poder mañana.

La disolución de la URSS y la caída del muro, solo dio mayores bríos a lo que comúnmente se denominó ‘‘revisionismo’’, lo cual, en nuestro país, con mucha menos astucia y capacidad teórica tomó la forma de ‘‘renovación’’. Podemos decir que a nivel internacional (y también nacional), estas ideas, fueron los vagones de cola del imperialismo capitalista en pos de doblegar la oleada revolucionaria de la que hablábamos, la cual aprovecho de decir que fue integral (política, económica, cultural, militar, ideológica, etc, etc.). Precisamente estas posiciones necesitaba la burguesía internacional en su ofensiva histórica para justificar y normalizar frente a los sectores explotados, masacrados, expoliados y vencidos, la realidad de miseria y oscuridad que auguraba y hoy muestra claramente, el triunfo de las ideas de libertad, equidad, progreso y democracia del capitalismo.

Vemos en Chile cómo la renovación caló y cala cada vez más profundamente en las fuerzas de ‘‘izquierda’’, las cuales hacen hasta lo imposible por mostrarse lo más pasivas y condescendientes para contentar y dar gobernabilidad a sus amos, de la mano con gritar a los 4 vientos que este sistema es injusto. En sus discursos vociferan que defienden a los trabajadores, cuando a sus espaldas negocian las miserias y el sometimiento del proletariado como clase. Debemos decirlo claro por ser quizá el ejemplo más insigne: el PC es un lacayo por la izquierda de la rancia burguesía nacional, y por ello, del imperialismo internacional. Ser peón del imperialismo y la burguesía no siempre es una cuestión de mera voluntad, no siempre es algo consciente ni directo, lo claro es que históricamente, quien por mas buenas intenciones tenga, no necesariamente hace buena política, en este caso la práctica es el mayor criterio de verdad. De buenas intenciones está empedrado el camino al infierno reza el dicho popular

Hoy la lucha de clases, de la cual estos canallas reniegan, está mostrando tímidamente el camino, del cual la izquierda revolucionaria aun no es participe relevante, camino que tiene como protagonista en un proceso desigual y combinado, a miles y miles de proletarios a lo largo del país, a diversos sectores que salen en respuesta directa frente a la ofensiva del capital en territorios, centros productivos, las instituciones estatales, centros estudiantiles y un largo etcétera, donde las líneas burocráticas y caudillescas de los sectores que responden por derecha, centro o izquierda al gran empresariado del país, no dan respuesta a las necesidades más inmediatas de los trabajadores y trabajadoras, coartando su desarrollo y avance, lo que ha traído como consecuencia la perdida de dirección e influencia, y el descrédito en amplios sectores del país, fundamentalmente de trabajadores, donde la burocracia histórica del PC, el PS y la DC en términos globales, ha sufrido ciertos retrocesos en la correlación de fuerzas, lo cual no es un proceso acabado ni irreversible.

Precisamente el arte de la política es el que permite leer y actuar en la realidad, por ello es que los revolucionarios y las revolucionarias debemos ser astutos, consecuentes y ambiciosos en la disputa de las oportunidades que este periodo presenta, por lo cual:

1.- Es fundamental profundizar la crisis de los sectores burocráticos al interior del movimiento de masas, aislando y superando con iniciativa y consecuencia política, sus conducciones y posiciones.

2.- Es necesario denunciar de la manera más abierta posible la subordinación de estos sectores al régimen del capital, subordinación que está en todo caso enquistada en la cúspide y en la burocracia de estos partidos, mas no en toda la base, en la cual hay amplios sectores consecuentes; son precisamente estas franjas, la base, a la que hay que ganar para la política revolucionaria.

3.- Para lograr lo anterior, lo más perentorio, es que la izquierda revolucionaria rompa con sus esquematismos, desviaciones, miedos y se ponga en disposición de superar de una vez por todas la marginalidad, a fin de ser realmente una alternativa para los sectores en lucha en nuestro país.

Boris K.

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