[Opinión] El Hip Hop Como Herramienta de Organización.

El arte no es un espejo para reflejar el mundo, sino un martillo con el que golpearlo

 

Vladimir Maiakovski

La cultura Hip Hop en chile, ha sido visto como una corriente marginal y hasta delictual, pero sus principios y actuar son totalmente lo contrario. Desde sus inicios en Nueva york, Harlem y el Bronx, el Hip Hop se expandió en forma exponencial por los barrios populares y marginales del continente americano y luego por todo el mundo.

Este movimiento o cultura como les gusta representar a sus integrantes, llega a Chile por influencia del Cine, Radio y la Televisión, además de algunos emigrantes que retornaron del exilio en el extranjero a finales de la Dictadura cívico-militar de Pinochet. Su mayor punto de éxito se registra entre 1997 y principios del 2000, esta cultura es adoptada especialmente por los jóvenes que vivían en los barrios más golpeados por la dictadura y su nueva cara concertacionista. Jóvenes que buscaban una identidad y música que los representara en medio de balas y muertes.

El rap es la rama del hip-hop en donde se componen canciones y nuevas melodías, a cargo de esto están los DJ y los MC (Maestros de Ceremonia). Estos últimos no siempre fueron considerados como importantes, porque como lo dice su nombre, solamente eran maestros ceremoniales que se dedicaban a presentar a los DJ’s. Con el pasar del tiempo se fueron puliendo y haciendo mayores contribuciones a las presentaciones, a tal punto de interpretar rimas o frases propias. Es así como el MC se convierte en la voz de los sin voz, los escritores de la realidad y el Dj en el maestro de orquesta, los que le pusieron ritmo a la rebeldía, emanada desde las letras contestatarias.

En Chile la realidad no es muy distinta, con exponentes reconocidos por sus letras contra el sistema capitalista como lo son Subverso, Inkognito, Michu MC, Raza Humana, Profeta Marginal y Portavoz, entre otros tantos. Siendo este último capaz de llegar a Lollapalooza con su mensaje de rebeldía.

El Hip Hop, pero especialmente el Rap, no solo se ha quedado con la música como forma de contribuir en la lucha popular. Variadas son las expresiones con el objetivo de pasar de lo netamente musical a lo político. Un caso emblemático es la creación de HipHoplogia, organización que nació en el año 2000, en las poblaciones de Santiago. Inicialmente concebido como un colectivo, sus integrantes buscaban forjar una “corriente de hip-hop político” que fuera más allá del discurso y se organizara para luchar por la transformación social.

El pilar fundamental de HipHopLogía eran los talleres de hip-hop. El colectivo reunía a diferentes hiphoperos (principalmente MC’s), que practicaban la educación popular, que se basaba en una forma horizontal de enseñar y aprender, discutir y solucionar los problemas con sus propias capacidades. Ninguno de los pertenecientes del colectivo se dedicaba 100% a la música, sino que también participaban en otras organizaciones populares y luchas sociales, intentando generar cambios positivos para la juventud trabajadora y popular.

El lema principal de H2L (como se conocía en la calle a HipHopLogía), era “Del Mensaje a la Acción“. La característica principal de esta agrupación fue su acción política: el rap y el graffiti consciente como sujetos activos del movimiento popular, participando en actividades de autogestión, espacios de intercambio de experiencias, movilizaciones, manifestaciones, acción directa, etc. Se apoyaban actividades de pobladores, estudiantes, trabajadores, del pueblo mapuche, etc. En el rap, sus temáticas iban desde las carencias y necesidades de pobladores y pobladoras, hasta las propuestas para generar soluciones desde ellos mismos.

En este colectivo participaron una gran cantidad de agrupaciones y/o solistas que posteriormente llegan a consolidar su trabajo musical y/o político. La iniciativa se expandió por diversas poblaciones de Santiago y hasta regiones, formando lazos con Concepción, Chillán, Talca y otras ciudades. H2L dejó de funcionar como colectivo en 2003, pero había ayudado a instalar una forma de “pensar y hacer política” desde el mundo del Hip Hop, en el que hoy continúa habiendo un sector importante que denuncia las injusticias sociales y se organiza para combatirlas.

Otra experiencia fue la creación de la Red de Hip Hop Activista (RH2A). La cual fue un punto de convergencia entre talleres, colectivos y organizaciones de Hip Hop social para fortalecer el trabajo territorial en distintos puntos del país y de Latinoamérica. Así, se conformó una articulación artística y social que desarrolló de mejor manera la autoformación a través de la educación popular y del activismo bajo el escenario. La RH2A articuló organizaciones de Iquique a Puerto Montt, también estableció comunicaciones constantes con organizaciones territoriales de Argentina, Bolivia, Brasil, México, Cuba y Estados Unidos. En resumen, la Red de Hip Hop Activista buscó articular el trabajo territorial de distintos talleres y organizaciones con el fin de fortalecer la lucha social y aportar en la construcción de Poder Popular que luche contra la maquinaria capitalista.

La última experiencia de unidad dentro del Hip Hop fue llevada a cabo por distintos “piños” de Hip Hop, entre ellos están Unión Arte Libre, Arte Sin Miedo, Lumpen Crew, Mecha Colorida, Creando Conciencia y el Comité por un movimiento Hip Hop, donde aparte de educación popular y ocupar espacios para mostrar su cultura, también participaron de las movilizaciones estudiantiles de los años 2011 y 2012, apoyando las tomas y marchas, además de las luchas de trabajadores en huelga durante ese periodo. Esta unidad según su misma declaración fechada el 1° de mayo del 2012, es producto del contexto histórico nacional…

“…que terminan por modelar e imponer a las organizaciones la obligación de modificar sus estructuras, sus objetivos y sobre todo a crecer cualitativa y cuantitativamente. Dejar de lado divisiones territoriales, problemas personales, priorizando la lucha social, poniendo al servicio todo el arsenal agitativo y de propaganda que posee el Hip Hop. Rompiendo el mismo cerco limitativo que impone el Hip Hop, que serían los mismo HipHoperos, ampliándose y estableciendo alianzas continúas en el tiempo con otros sectores del mismo pueblo del cual somos parte.” [1]

Pero lamentablemente estas experiencias de organización no han logrado perdurar en el tiempo, más allá de unos cuanto años en el mejor de los casos. ¿Por qué sucede esto? ¿Será por algún problema orgánico o de individualidades, del reflujo en la lucha, del caudillismo? La organización del Hip Hop siempre tocará techo, tal como toda organización popular que se desenvuelva dentro de los marcos del Capitalismo (Sindicatos, JJVV, colectivos en liceos o universidades, Etc.). Esto debido a sus propias limitaciones o por obra de la cooptación del sistema, y es aquí que podemos evidenciar la ausencia a la adhesión de un proyecto integral y totalizador que da como consecuencia las recurrentes crisis de disgregación y atomización que no es solamente de este movimiento, lo cierto es que esto también se puede ver en la izquierda revolucionaria actual en Chile.

“La dispersión, fragmentación y atomización de la izquierda revolucionaria chilena es un hecho conocido y presente en cada análisis político, llamamiento o propuesta que surge del sector. No existe colectivo, organización, proto-organización, partido o piños que no reconozca el hecho, y que a continuación no se pronuncie “por la necesaria unidad de los revolucionarios”. Los intentos de avanzar en esta línea, desarrollados desde diversas vertientes políticas desde fines de los años 80′ en adelante son incontables. Tanto como los fracasos. Coordinaciones, Comités de Unidad, Frentes, Partidos Federados, Bloques, y otras herramientas similares se han generado logrando efímeros acuerdos que se disuelven a poco andar (…) Las características de estas organizaciones son su escasa o nula relación con fuerzas sociales reales, sostener principios y criterios políticos muy generales, escasa capacidad para realizar análisis de la formación social y acceder a un conocimiento más certero de las fuerzas sociales, y una práctica localista ligada al asistencialismo, a la lucha reivindicativa que no logra politizarse, y en general con un tipo de militante más agitador y propagandista que constructor de fuerzas”.[2]

Uno de los aspectos olvidados es el y la artista militante y de su rol en la revolución. Este(a) artista de esa cultura tan necesaria en estos tiempos y que ha sido olvidada, también por las organizaciones revolucionarias, dejando de lado el arte, la cultura y lo colorido que puede alegrar y acercar a nuestra clase sin perder el sentido de la lucha y menos aun, como dirán algunos, siendo el opio del pueblo. Hemos reemplazado estas actividades por la lucha gris y cuadrada, donde la batucada en las marchas es mal mirada o cualquier experiencia de arte es catalogada de hippie.

Vale recordar las palabras del comandante Fidel “Si el arte no es revolucionario, pasará a ser tan solo un objeto de vitrina para satisfacer los ocios parasitarios dominantes“.

El o la artista debe ser un ejemplo y poner a disposición su arte a la clase trabajadora. No puede separarse de sus demandas, ni situarse por encima de estas. Debe ser un aporte más en la lucha revolucionaria; un(a) militante del partido revolucionario, más que un(a) militante del HIP HOP; un(a) militante de un proyecto colectivo que luche por el poder para los trabajadores y trabajadoras.

“El compromiso es cuestión de principios y uno no tiene compromiso si no adopta una posición ideológica en la vida. Quien quiera interpretar realmente el alma del pueblo debe recorrer muchos caminos. Y estos caminos deben ser la búsqueda y el hallazgo  de sentirse un ser  humano útil para los demás. Sentirse compañero de la mujer que lava, de los hombres que hacen lazos, del que abre surcos, el que baja a la mina, con su propia compañera, con sus hijos y compañeros de trabajo. Sentir que así como nos une la canción, también nos une el anhelo de construir una vida mejor, más justa, más humana.” [3]

Hoy en día diferente es el panorama, con un avance sostenido en la lucha de masas a diferencia del proceso que se levantaba recién en el 2011. No se ve una organización de Hip Hop que se dedique a la articulación y avance en las luchas populares en la actualidad, con un escenario propicio para darle con esta iniciativa, en donde la incertidumbre se come a las masas, las cuales no creen en la vieja política, pero que tampoco ve en las posiciones revolucionarias una alternativa real. Es hoy que el Hip Hop y todas sus ramas podrían tener un papel fundamental en la disputa de la consciencia, tal como lo hicieron en los años 2011, 2012 y 2013, donde varios de los manifestantes tenían entre su reproductor musical esa música contestataria del Hip Hop chileno.

El artista tiene una capacidad innata de olfatear el estado de ánimo de las masas y por sobre todas las cosas, crear e imaginar. En este sentido, su rol (recordemos en su centenario, a nuestra querida violeta), de trasgredir e ir más allá de lo que la propia realidad impone. El artista es capaz de agitar y propagar ideas como también convertirse en un organizador. Hoy una apuesta acertada sería la construcción de un Hip Hop militante, un Hip Hop que represente un proyecto integral que apueste a la transformación social.

Desde Marzo de este año se lleva a cabo la llamada “Convención Hip Hop”, nuevamente con el objetivo de poder articular esta cultura para darle pelea al sistema Capitalista del país. El pasado 1 de Julio, en su última instancia de coordinación, en sus mesas de trabajo se pudo discutir sobre el Hip Hop y el patriarcado. Además del Hip Hop como herramienta pedagógica, esperemos que esta nueva instancia sirva para la discusión e implementación de una visión mas integral en la lucha.

Bigs Emece, Militante JRP3.

 

[1] http://metiendoruido.com/2012/05/ritmo-y-poesia-hijos-de-la-rebeldia-hiphop-organizado-y-el-1-de-mayo/

[2] EL PARTIDO REVOLUCIONARIO CHILENO: EL REFERENTE QUE NO CUAJA.- http://almanaquenegro2.blogspot.cl/2011/03/el-partido-revolucionario-chileno-el.html

[3] Victor Jara – http://fundacionvictorjara.org/victorjara/el-rol-del-artista/

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