De perdón, control y otros horrores

“Quiero pedir perdón al pueblo mapuche por los errores y horrores cometidos o tolerados por el Estado” dijo Michelle Bachelet, en el marco de la presentación del “Plan Araucanía” que en la base del perdón busca alcanzar un control del conflicto para disminuir y apalear (si, apalear) la violencia existente y que ha agudizado la crisis de legitimidad y alcanzando grados de ingobernabilidad en algunos sectores de la Araucanía.

El marco social que rige a Chile es de crítica, de desconfianza, de una gran pérdida de credibilidad en las instituciones. Donde una de las que más generaba confianza en la gente, Carabineros de Chile, ha roto en mil pedazos esa credibilidad gracias a los más de 22 mil millones robados desde hace un par de años. En este fraude se han visto involucrados muchas de las grandes autoridades de la institución. Por otro lado, la misma institución, que en respuesta a las necesidades del Estado ha tenido que sostener las fuerzas de ofensiva al interior del territorio del Pueblo Mapuche, también se ha visto cuestionada por los violentos allanamientos que ha realizado, donde reiteradamente han pasado a llevar colegios sin importarles que hubieran niños en su interior [1]. Además de ver como un Capitán en Retiro y hoy latifundista en territorio Mapuche, se viera involucrado en el asesinato de 2 weichafe, usando armas de fuego para cometer el crímen.

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Esta semana, la Presidenta, que en su gobierno ha gastado millones de dólares en armas, para el fortalecimiento y profesionalización de la policía militarizada en la Araucanía, con cuarteles permanentes, nuevos y “mejores” vehículos blindados, se envolvió con las banderas de la “paz”, hablando de perdón por la violencia ocurrida en los años de conflicto y refiriéndose a los mapuche, pero profundizando en la violencia denominada como rural, a la cual se han visto envueltos latifundistas, empresarios forestales y otros. Levantando en base a esto el “Plan Araucanía” que referente a la paz, la restitución de las tierras ancestrales y la autodeterminación poco tiene que decir, sino más bien, refiere a la potenciación del poder empresarial en la zona, como medida de “reparación” a las “víctimas” del conflicto. En ese sentido plantea concretamente el subsidio empresarial en la zona, el fomento a la inversión y el emprendimiento.

El perdón entonces, no es más que eso, palabras. Palabras que no buscan otra cosa que encontrar esa legitimidad de manera mediática, perdida por las medidas asumidas a lo largo de su gobierno, donde el “progresismo” con el cual se anunciaba el ascenso a la presidencia se fue quedando en el camino gracias a lo regresivo que se tornaron el paquete de reformas, así como la fuerte represión contra estudiantes, trabajadores, territorios y el pueblo mapuche. Mientras que por otro lado, el de los hechos, de lo concreto, se sigue fortaleciendo la “repre” y la militarización de la Araucanía, se continua buscando apalear las fuerzas de ofensiva del pueblo mapuche. O sino, ¿Cómo se explican los ejercicios militares, que posterior a las declaraciones de Bachelet, se han llevado a cabo por parte del Ejercito en la Araucanía? [2], o la institucionalización de la “Zona Policial Araucanía Control y Orden Público” donde se ha invertido en bases policiales permanentes (terrenos y edificios en Pailahueque y Cerro Alto), Hospital de Carabineros (en Cerro Alto) además de vehiculos blindados y armas y adecuación de escalafones y grados para los casi 2 mil efectivos policiales en la zona de conflicto.

El perdón tiene cara de control, es un perdón por no poder someter a los Mapuche en los marcos de la paz y el control estatal del territorio. El perdón no es por la violencia ejercida contra quienes reivindican la causa Mapuche, es por no lograr someter por la fuerza esta reivindicación. Por tanto, los esfuerzos se seguirán multiplicando en base a la militarización de la zona, así como la profesionalización del asedio estatal contra el pueblo Mapuche. El Estado no dudará, así como no lo ha hecho, en invocar la Ley Antiterrorista u otras, así como impulsar nuevas leyes en intentos de frenar el avance de la ofensiva de los sectores en resistencia del Pueblo Mapuche. Con claras intenciones de impulsar el desarrollo productivo industrial en la zona, por sobre los métodos artesanales de producción, que son un claro problema para el sistema capitalista en su búsqueda de explotar con total aceleración los territorios y por tanto las fuentes productivas existentes en estos, para extraer la riqueza y entregársela en bandeja de plata al gran empresariado y al imperalismo.

Notas:

[1] [VIDEO] Carabineros ataca indiscriminadamente escuela en Temucuicui

[2] Ejercicios militares del Ejército en La Araucanía generan molestias a agrupación mapuche

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