El CAE, “imposible” de acabar

El Crédito con Aval del Estado (CAE) fue promulgado a mediados del 2005 bajo el gobierno de la Concertación (hoy Nueva Mayoría) que tenía a Ricardo Lagos en la presidencia, planteando por esos años que esta ley venía a “beneficiar” a quienes querían acceder a la educación superior (Universidades, Institutos Profesionales o Centros de Formación Técnica), pero que, sin embargo, no tenían el dinero para poder pagar la carrera que deseaban estudiar y no podían tampoco acceder a las becas o al Fondo “Solidario”.

Desde ese año a la fecha, la ley que regula este crédito ha sufrido ciertas modificaciones, haciendo que al día de hoy tenga un interés de un 2,3%, el cual no es regulado para todos, sino solo para las nuevas generaciones, mientras que quienes decidieron endeudarse hace un par de años para poder estudiar, siguen manteniendo la tasa de interés de un 6% aproximadamente, y que por parte de los bancos es nula la intención de variar esta tasa de interés pese a las modificaciones.

Este crédito, es un acuerdo que genera que el Estado tenga que pagar a la banca privada año a año millones de pesos por concepto de sobrepago, dinero que absurdamente suele equivaler a lo mismo, o al menos asimilarse a que el Estado les pague la carrera a quienes hacen uso de estos créditos, o sea, si en vez de pagar a los bancos esas millonadas, decidiera invertir ese dinero en gratuidad, podría hacerlo al menos con todas las personas que deben hoy acudir al CAE. Demostración concreta de lo mencionado es que al año 2016 el CAE ocupó un 35,2% del presupuesto educacional, mientras que solo un 29,5% fue destinado a gratuidad.

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A pesar del horroroso resultado de esta política pública para miles y miles de familias, año tras año, los bancos continúan recolectando estratosféricas ganancias en base a la deuda educacional y el negocio detrás del CAE, mientras desde los gobiernos de turno insisten que el Estado debe seguir financiando a los bancos por concepto de dicho crédito, que suele generar costos totales a entregar educación gratuita a quienes ocupan este “beneficio”. Es así como hacia mediados del año 2015 habían casi 700.000 endeudados en créditos para financiar su educación, donde el 85% de estos casos eran deudas del CAE.

Los costos de no pagar esta deuda son iguales a no pagar cualquier crédito, nada de extraño cuando vivimos bajo un modelo donde absolutamente todos los aspectos de la vida están mercantilizados, por lo tanto, si no se pagan más de 3 cuotas el banco tiene la facultad de abrir acciones judiciales de cobranza, pudiendo consigo llevar a cabo el embargo, y cobrar el total de la deuda, incluyendo intereses, u obtener mediante los elementos embargados el total de esta. En este sentido es que también hemos visto como quienes han decidido no pagar la deuda han visto como desde el Fisco les retienen sus impuestos buscando el pago obligatorio del préstamo.

¿Por qué para la casta política de nuestro país es tan imposible acabar con el CAE y condonar la deuda educativa? En términos económicos es totalmente viable esto, es lógico que se ahorrarían recursos si no existiera como intermediaria la banca privada, esto es lo que defienden los discursos oficialistas ultra repetidos que abogan por la racionalidad económica o el equilibrio fiscal. El tema aquí es otro, no es que “el Estado no contaba (o no cuenta) con los recursos necesarios”, el problema de fondo respecto al CAE, no es tanto económico como si lo es político. Esto queda refrendado en la utilización del Estado como herramienta por parte de los sectores dominantes de esta sociedad, la burguesía financiera chilena: los bancos, para articular legalmente un entramado de leyes que aten al endeudamiento generalizado a la clase trabajadora que hoy requiere formación superior, lógicamente porque las necesidades del mercado, es decir, de la burguesía, hacen necesaria una mayor cualificación para el mundo laboral. Entendemos así, el por qué para “nuestros honorables políticos” el CAE debe perpetuarse a pesar del derroche de recursos fiscales que provoca y la imposibilidad de condonar la deuda educativa, pues, porque estos señores matices más, matices menos, son los administradores políticos de todo el sistema de injusticias que desangra y depreda a nuestro país y a nuestro pueblo, son uno, con diversas caretas, y no tienen la más mínima vergüenza de criticar el legado de la dictadura, para acto seguido, hacer jugosos negocios con los defensores de esta, como quedara en evidencia con las inversiones del Partido “Socialista” (PS).

Ante la defensa irrestricta de este modelo, del endeudamiento, los embargos, el agobio y los males consecuentes, sostenemos que solo con la movilización organizada del pueblo podremos poner fin al sistema educativo que genera desigualdades y endeudamiento. Este es uno de los pilares del modelo capitalista en el país, por ello la negativa ante los cambios estructurales que el pueblo con años de lucha ha demandado y solo la movilización consecuente y radical permitirá obtener verdaderas ganancias y mejores condiciones. Esto es una enseñanza que ha quedado marcada en nuestro país, y más evidentemente durante los últimos años. Se decía hace un lustro que la educación no podía ser gratuita, que eso era cosa de locos, imposible, hoy ante la gratuidad, que sigue siendo insuficiente, que entregan los gobiernos vemos que no, que es posible, la lucha la hizo posible y para profundizarla y hacerla realmente universal y sin restricciones, no queda otro camino que organizarse y pelear; el mismo sentido tiene la eliminación del CAE y la condonación de la deuda educativa; La Nueva Mayoría, la derecha y hasta el Frente Amplio comulgan juntos planteando que el CAE y la deuda no se tocan, y en esta vuelta donde se acercan los periodos eleccionarios exclaman con claridad, así como lo hizo la precandidata del Frente Amplio, Beatriz Sánchez diciendo “No sé si es posible condonar las deudas del CAE por lo que significa el costo para el Estado” intentando retomar la mentira de la imposibilidad económica, es que todos quienes se proclaman como “lo mejor para el futuro de Chile” (que implícitamente refiere a “lo mejor para el futuro de los poderosos y sus inversiones en Chile) se alinean diciéndole a la clase trabajadora que los bancos seguirán pisoteándolos y parasitando de su esfuerzo, juntos defienden el modelo de injusticia que reina en nuestro país.

Por lo anterior sostenemos que las mesas de negociación, que obviamente de negociación tienen poco, que por años han fracasado y nos han vendido cortinas de humo desde los mismos personajes que hoy conforman el Frente Amplio o que son parte de la Nueva Mayoría usan esto como trampolín político hacia puestos en el congreso, no servirán, no darán soluciones, sino más problemas y profundización de la explotación y endeudamiento para la clase trabajadora. Debemos estar claros que eso se seguirá replicando, y solo la lucha del pueblo en las calles, con determinación harán que obtengamos nuestras demandas. No hay punto medio, ni una menor tasa de interés, ni nada, la única solución es la condonación y la abolición de la deuda educacional en todo plano, no hay otro camino.

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