Cuenta Pública: NM al Borde del Colapso

Ayer 01 de Junio, luego de 91 años la cuenta pública Presidencial, retorna a lo que fue su fecha habitual en el S. XIX y los primeros años del S.XX. Dicho cambio se realizó por primera vez el año 1926 durante el corto y convulsionado Gobierno del Presidente Emiliano Figueroa, que en su primera intervención señalaba:

J

“Al asumir al mando supremo el 23 de Diciembre del año último, la república se encontraba en situación delicada y extraordinaria. Acontecimientos múltiples habían sacudido violentamente nuestras instituciones; se había modificado nuestra carta fundamental (…) Se advertía una impresión de inquietud, que se exaltaba al calor de las desconfianzas y recelos que los últimos sucesos habían producido”1.

Conservando las proporciones y los indudables cambios históricos de más de 90 años, paradójicamente hayamos puntos de encuentro entre el gobierno que dio inicio a las cuentas públicas los días 21 de Mayo y el actual gobierno que decidió ponerle término, para retornar al 01 de Junio. Puntos de encuentro principalmente en los escenarios adversos a los cuales se enfrentaron ambos en su inicio y desenlace, con una economía alicaída, fuertemente dependiente de sus materias primas (Salitre/Cobre) y por otra parte una evidente crisis de legitimidad de sus instituciones.

Contrastando los inicios, observamos las rimbombantes proclamaciones de sus candidaturas, como emblemas de unidad nacional de las amplias “mayorías” y garantes del orden nacional, en palabras del propio Figueroa, en su primer discurso de cuenta pública señalaba al respecto:

“El Gobierno del país era superior a las fuerzas de un hombre, yo lo comprendí muy bien, y tuve el derecho de vacilar. Pero los partidos se acercaron, hablaron de las necesidades y de los quebrantos de la república y me señalaron que fuera el candidato de todos y realizara un programa de trabajo y de concordia”2.

De forma similar, y como decíamos en un comienzo, conservando las proporciones, los partidos de la concertación y aquellos que ansiaban formar parte del festín hicieron fila para proclamar en coro a la embajadora de la ONU Mujeres para aglutinar el primer esfuerzo relegitimador, tras las extensas movilizaciones iniciadas durante el 2011. De esta forma se expresaba Bachelet en su proclamación como candidata.

“Debemos ser capaces de construir un nuevo consenso para avanzar con sentido de país, con unidad nacional y con un rumbo común. Sin exclusiones (…) Los invito a que trabajemos para ganar el Gobierno en noviembre próximo. Cada uno de ustedes, cada una de ustedes, con sus anhelos y sus realidades, con su propia vivencia y mirada de Chile, con su voz, es lo que este nuevo sueño de país requiere (…) Es lo que necesitamos para una nueva mayoría, para una nueva política, para un mejor país”3.

Por tanto resulta estremecedor ver tamaña empresa anunciada en aquella proclamación, al borde del colapso. En ambos sentidos presenciamos su estrepitoso desenlace, en el caso de Emiliano Figueroa tras brutal deterioro de la industria del Salitre y la intervención de las FF.AA que definirá el declive de su corto mandato y el caso de Bachelet, que se despide entre aplausos y gritos hipócritas de apoyo en la ceremonia que se contradicen rotundamente con lo que expresan las calles, su amplias cifras de ilegitimidad, abandono y decadencia de las fuerzas políticas que levantaron su candidatura (Nueva Mayoria), cruzado por un estancamiento de la economía, que tiene como principales agravantes el aumento del desempleo, el trabajo precario, y el nulo desarrollo en la producción.

Podemos concluir entonces que hoy nuevamente se ha reunido el bloque en el poder, como todo ritual burgués han transitado hipócritamente por el congreso corruptos, pedófilos, ladrones de la Iglesia, de las FFAA y de los distintos poderes del Estado. Como expresión de la decadencia nos han hablado de unidad nacional para hacer gala de sus miserables avances, que poco tienen que ver con las reales necesidades de los trabajadores y el pueblo, expresados en la movilización. En términos generales, han omitido la justa demanda por la condonación de la deuda educativa, que aflige a miles de estudiantes con deudas a 30 años y peligros de embargo. Observamos además la reafirmación de la propuesta de mantención y fortalecimiento de las AFP y el descarte monumental entorno a su ineficiente gestión en materia de salud y vivienda que ha tenido como fatal consecuencia las abultadas listas de espera que han culminado en muerte y la condena al hacinamiento de miles de familias que aspiran por su vivienda.

JC. Lafertte.

Notas:

1Discurso Presidencial Emiliano Figueroa, 21 de Mayo 1926.

2Discurso Presidencial Emiliano Figueroa, 21 de Mayo 1926.

3Proclamación candidatura de Michelle Bachelet.

 

Fotografía: Rival Valpo

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